Hola, esta entrada es para comentar un poco nuestro silencio y futuro. En cuanto al tiempo de silencio , es debido a que la vida nos ganó el gallito y el tiempo para la traducción es ya inexistente, por lo cual podemos declarar que los planes de querer dar vida nuevamente al blog y a las traducciones es tarea titánica. Hablé con Aduko y, aunque sea compartida las ganas en seguir, la realidad es que no hay tiempo. En cuanto al futuro y relacionado al punto anterior, ello no significa que se de por cerrado el blog ni se disuelva el equipo, ya que la vida cambia y puede que los tiempos se den para seguir con algunas traducciones más. Sin embargo, siendo realistas, ello no se aprecia en el corto ni mediano plazo. Si volvemos a traducir, lo publicaremos en este blog, por lo cual se invita que lo visiten cada cierto tiempo (al menos una vez al año) por si hay novedades y las disfruten. Se agradece mucho a cada persona que leyó y apreció el trabajo hecho por este par de nerd hent...

Por Kelly Mclure, en Revista Vice España
Mientras escribía lo que acabo de escribir sobre peña que puede que nunca haya puesto la boca en un coño, he tenido que pararme a pensar en qué tipo de criatura entraría en la categoría “no como vagina”. Lo he pensado durante un buen rato, como si estuviese tratando de solucionar un problema matemático particularmente difícil porque, después de comer coños durante 21 años, no me puedo imaginar cómo sería la vida sin eso. Es una de mis comidas favoritas.
Ah, hola. Soy extremadamente lesbiana. Quizás no te habías dado
cuenta. Lo primero que hay que saber sobre las lesbianas es que, a menos
que seamos unas bobaliconas o unas lesbianas falsas, sabemos un montón
sobre coños. Pero como suele enseñarnos la vida, entusiasmo no siempre
es equivalente a habilidad. Te pueden encantar los coños y ser pésima
comiéndotelos. En el mundo del sexo lésbico hay dos actos que son los
más difíciles de hacer 1) atarse y 2) comerse un coño increíblemente
bien. Este post se centrará en el segundo punto, y con un poco de
suerte, le será útil a las lesbianas, a las chicas que se están haciendo
lesbianas, a los tíos, o a quien sea.
1) Tú eres la jefa
Cuando vi mi primera vagina, a parte de la mía, claro, flipé. En
realidad, una vagina no es algo muy bonito, y ahí abajo pasan un montón
de cosas. Tuve que hacer un verdadero esfuerzo mental, personal y físico
(como dolor de cervicales, quedarme dormida mientras lo hacía, matarme
haciéndolo y querer llorar cuando ves que a la persona le está costando
la vida correrse) para hacerlo como es debido. Con la práctica y el
tiempo descubrí que si te enfrentas a una situación de sexo oral
pensando “esta tía se va a correr, si no es que lo hago fatal”
probablemente ella no se corra y tú lo vas a pasar mal. La presión es lo
peor y ahuyenta los orgasmos. Imagínate a un granjero intentando arriar
a sus ovejas quedándose parado en medio de un campo gritando y silbando
para que vengan. Ponerse nerviosa a la hora de comer un coño solo hará
que “las ovejas” que intentas atraer se alejen aún más. Lo importante es
que pienses algo así como “voy a poner la cara en este coño porque me
da la gana y porque ya he visto el episodio de Mad Men de esta semana. Y
no me importa si se corre o no”. Y entonces se correrá. Te lo prometo.
3) Pasos
Las vaginas son muy inconstantes. El mejor modo de explicar lo que
quiero decir es comparar las vaginas con estar súper fumado y querer
comer a saco. Estás fumado y solo puedes pensar en Doritos, pero
entonces llegas a casa, metes la mano en la bolsa y te das cuenta de que
también quieres chocolate. Las vaginas son así. Siempre habrá un dolor,
una necesidad, un “agujero que rellenar”, pero tienes que meter un
montón de mierda en ese agujero para satisfacerlo. ¿Has visto esa peli,
Tremors, en la que sale Kevin Bacon? Imagínate que el monstruo de la
película con todos esos dientes es la vagina a la que te estás
enfrentando y a la que le estas lanzando de todo solo para cerrarle la
“boca”.
En realidad, esta es una técnica bastante fácil, pero tampoco hay que
pasarse. Básicamente, la clave para comer coño y triunfar haciéndolo es
empezar lamiendo poco a poco, con ritmo, como hemos explicado antes,
luego atacar un poco al clítoris (que la punta de la lengua toque el
clítoris, apretándola un poco y moviéndola muy ligeramente adelante y
hacia atrás, como si intentases girar un M&M) y luego volver a bajar
el ritmo y a hacerlo suave como al principio. Después de concentrarte
en el clítoris y una vez vuelvas a ir despacio, la tía que te estás
tirando muy probablemente gemirá un poco o dirá algo así como “por
favor, no pares”, y entonces le meterás tres dedos por el coño, hasta la
mitad mas o menos. Mientras los metes, tienes que girarlos un poco
hacia ti y encajarlos un poco en el hueso, cuya forma es muy conveniente
justamente para hacer eso. Seguro que hay un término médico para ese
hueso, pero no tengo ni idea. Si mientras quieres hacer algo con la otra
mano, sitúala en la parte baja del estómago/hueso púbico, plana, y
aprieta un poco. No sé muy bien por qué, pero parece que les encanta.
Espero que esto os haya podido ayudar, al menos un poco. Y si solo
eres capaz de recordar una cosa de todo lo que acabo de contar, que sea
que esa manera rara que tienes de chupar duele, y que soplarle a una
vagina es muy mala idea.
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